Más allá de las ruinas de piedra y cerca a las constelaciones olvidadas encontré un anciano que me invito a compartir el fuego. Su piel oscura y agrietada a la tenue luz de las llamas revelaba ancestrales jeroglíficos. Me enseñó sus números y fórmulas, yo, pacientemente fumé tabaco en hoja de maíz. Y en lo que fue un suspiro dibujó un nautilo en la arena y se entregó al mar.
-Viscera Vicarious-










